El coche circulaba tranquilo por la carretera vecina al río. La muchacha lo conducía igual que si ese fuera su único cometido en la vida, apenas presionando el volante en las revueltas, tocando suavemente los pedales mientras movía el cuerpo al sonido de la música de Police, Every move you make, I'll be watching you... Tan guapa, con su largo pelo oscuro agitándose en el aire arremolinado entre las ventanillas abiertas y el vestido lleno de flores, igual que las cortinas de cretona en el salón de una vieja dama inglesa. Vista así, parecía una chica feliz...

28 dic. 2009

¡Mira, mira! (I)

Así de bien se lo montaron el pasado septiembre los estudiantes de Comunicación de la UQAM (Université du Québec à Montréal) para dar la bienvenida al nuevo curso y, de paso, dar un poco de vidilla a su universidad. La canción de moda -'I gotta a feeling', de The Black Eyed Peas-, 172 jóvenes, una única cámara (todo el vídeo está grabado en una toma, sin cortes), mucha sincronización y desparpajo y... voilà. Así da gusto volver a empezar.

La Nochevieja más larga

Si aún no sabes dónde y cómo pasar la Nochevieja, una recomendación: la Puerta del Sol. Meterse en el meollo de lo que vemos cada 31 de diciembre por la tele mientras suenan las doce campanadas. La plaza, seguramente la más famosa del país, fue levantada en el siglo XV y desde entonces es el centro neurálgico de Madrid. En ella destacan, por ejemplo, la Casa de Correos -construida entre 1766 y 1768, es en la actualidad la sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid y a ella pertenece el reloj que cada 31 de diciembre nos anuncia la llegada de un nuevo año-, la estatua de El Oso y el Madroño -representa los dos símbolos heráldicos de la ciudad-, el conocido cartel de neón de los vinos del Tío Pepe -único superviviente de los numerosos anuncios que antaño poblaron la plaza-, la placa que marca el Kilómetro Cero de las carreteras radiales del país y la estatua ecuestre de Carlos III, el mejor alcalde de Madrid. Así que si decides dar la bienvenida al 2010 desde tan concurrido lugar, aprovecha para hacer algo de turismo por los alrededores antes de tomar las doce uvas y de que corra el champán.


Y si te decantas por una Nochevieja madrilena aprovecha y disfruta de la cuarta edición del festival Space of Sound que recibe al nuevo año el primero de enero en el Telefónica Arena de la capital. La macrofiesta electrónica reúne un año más a los mejores dj's del panorama nacional e internacional -entre los que destacan Fabrizio Maurizi, Sasha, Groove Armada, Vitalic y los españoles Wally López y Óscar de Rivera- en más de doce horas de música que harán las delicias de aquellos que no quieran que la Nochevieja termine con el chocolate con churros.
Aún puedes conseguir tu entrada por 100 euros en Ticketmaster y ontickets.es y en Carrefour, tiendas Tipo y Fnac. Además, se han puesto a la venta el pack Exclusive Zone by AXE que incluye, por 1000 euros, cuatro emtradas, reserva de mesa, guardarropa privado, merchandising y la primera botella de bebida a elegir gratis.
Vive una Nochevieja diferente y empieza el año nuevo con el mejor ritmo. Y que la música no pare en 2010.

21 dic. 2009

Oh blanca Navidad

Curioso, eso de pedir el aguinaldo. No sé si alguna vez habéis intentado practicar tan navideña actividad en España, pero resulta realmente complicado conseguir un mísero euro -bueno, la última vez que servidora lo intentó aún pagábamos en pesetas, es obvio que no tuve mucho éxito como para querer repetir la experiencia-. O no te abren la puerta aunque tú sabes que están ahí, observándote, o te la cierran en las narices. Con lo bonito que queda en las películas americanas cuando el prota abre la puerta y un pequeño coro de niños –o no tan niños, según se dé- bajo la nieve le deleita con un «We wish you a Merry Christmas» y, de repente, se le pasa la mala leche y empieza a renacer en él el espíritu navideño y vuelve a creer en Papá Noel -suena mucho mejor que Santa Claus-. Y luego, imagino, aunque eso nunca sale en la peli, les da unas monedillas. Pero eso en España no se lleva. Nuestros niños -o, repito, los no tan niños- son más de petarditos de esos que te hacen saltar en medio de la calle y acordarte de toda su familia, y se vuelven locos gastando bromas pesadas el Día de los Santos Inocentes.
Eso sí, si hay algo que en España se canta bien y, además, da dinero seguro, es el 'Gordo' de la Lotería de Navidad. Los niños del colegio madrileño de San Ildefonso llevan más de doscientos años repartiendo suerte con sus voces. Durante dos meses, los alumnos elegidos -este año, 22 niñas y 12 niños- para poner voz a los millones repartidos por la Lotería Nacional se entrenan para leer rápida y claramente los números, no sea que pronuncien mal y tú ya te veas ganador. Ya ves, en este país a nuestros niños no les va el aguinaldo, pero alguno puede cantarte un sueño hecho realidad. Cosas de España.

19 dic. 2009

Turín, esa gran desconocida (I)

«Se questa guida fosse una guida a una città come un'altra, l'Intro starebbe prima della Cronologia. Ma questa è una guida a Torino. E Torino è Torino. Non è una città come un'altra». Así comienza 'Torino è casa mia', de Giuseppe Culicchia. Y tiene toda la razón. Turín no es una ciudad como cualquier otra, no. Limita al sur con el pedacito de mar Mediterráneo que baña Génova, al este con Milán -lo de que sea una de las capitales mundiales de la moda es discutible-, al oeste con Francia y si miras hacia el norte se te pone la sonrisa blanco Alpes.

En Turín, al norte de Italia, no se ven muchas estrellas y no pasa nada, uno no se pierde, si quieres encontrarte no necesitas la estrella Polar, busca en el cielo el pico de la Mole Antonelliana y en un segundo sabrás dónde te encuentras. Con casi 200 metros de altura -casi nada-, es el principal símbolo arquitectónico de la ciudad –y, además, echa un ojo a las monedas de dos céntimos italianas, ¿qué ves?-. Construida a finales del siglo XIX por el arquitecto Alessandro Antonelli -de ahí su nombre-, originariamente fue diseñada para ser una sinagoga judía, pero Antonelli realizó modificaciones en los planos iniciales que no gustaron mucho a los judíos, por lo que el proyecto fue suspendido. Finalmente, los judíos consiguieron construir su sinagoga en otro lugar -callejea por los alrededores de la estación de Porta Nuova y quizá te lleves una sorpresilla- y Antonelli retomó su trabajo, terminando esta auténtica mole imprescindible de visitar si pisas Turín. Desde hace nueve años alberga en su interior Il Museo Nazionale del Cinema, considerado el más importante de todo el país. Si te pasas por la Mole podrás disfrutar también de una vista panorámica de toda la -preciosa- ciudad gracias a un ascensor que permite acceder a la parte más alta del edificio. Cuidadito si sufres de vértigo.
Hablando de museos, no dudes en visitar el Museo Egipcio de Turín, considerado el segundo en importancia tras el de El Cairo. Quince salas divididas en tres plantas llenitas de antigüedades egipcias lo atestiguan. Al lado del museo puedes encontrar el Palacio de Carignano, y no muy lejos tienes una de las plazas más importantes de la ciudad -y de plazas, Turín anda sobrada-: Piazza Castello -en italiano suena mucho mejor, ¿verdad?-. Recorriendo Via Po podrás llegar a uno de los lugares más bonitos de toda la ciudad.


De camino, eso sí, tendrás que sortear coches, tranvías, autobuses y bicicletas, pero las vistas al otro lado merecen tanto riesgo. Vittorio Veneto. Plaza bonita -y amplia- donde las haya. Y ahí es donde recuerdas la típica pregunta de crucigrama de periódico: río europeo, dos letras.
El Po. Se presenta revoltoso, casi travieso, entre puentes con flores y estatuas y permanentemente custodiado por la Iglesia de la Gran Madre de Dios, un edificio inspirado en el Panteón de Agrippa de Roma.


Continuará...


Fotografías: Iris M. Vázquez

8 dic. 2009

Voces de ciudad

Si volvieran los Platero yo quisiera verles tocar en la Plaza del Gas de Bilbao. Su Bilbao. Es de todos los bilbaínos, claro, pero de ellos más que de ninguno. Y me gustaría ver a Amaral y Violadores del Verso compartiendo escenario, misión -casi- imposible, con Héroes del Silencio en los alrededores de la Plaza del Pilar de Zaragoza. Me pregunto si aquel día cortaron Abbey Road para fotografiar a esos cuatro que se hacían llamar The Beatles y qué pasaba por la cabeza de Jon Bon Jovi cuando tocó en la Puerta de Brandenburgo ante miles de personas para conmemorar el 20 aniversario de la Caída del Muro de Berlín. No eran ni su ciudad ni su gente, pero aquel día, seguro, él también se sintió alemán -y hablo del 9 de noviembre de 1989-. Imposible pasear por Londres sin pensar en The Rolling Stones o Queen, Barranquilla es sinónimo de Shakira y La Habana de la desaparecida Celia Cruz, Miguel Bosé cantó a Sevilla y no era suya, Springsteen a las calles de Philadelphia, Vetusta Morla a Copenhague, Frank Sinatra a New York, New York, y con Sabina, ya sabes, pongamos que hablamos de Madrid... Y si no nos apetece crecer, recordamos el Neverland de Michael Jackson. Con frecuencia asociamos un lugar concreto a un artista, a una canción, a un soniquete. Y no hay nada como cuando estás justo allí y justamente escuchando eso. De repente es el lugar perfecto, la melodía perfecta. ¿O acaso no te acuerdas de lo bonita que se pone la Plaza Mayor cuando tocan Celtas Cortos en Pucela?

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